Nosotros no hacemos una observación para evaluar el comportamiento de los padres o de los niños. Por el contrario, estamos atentos a lo que el niño manifiesta, a sus interacciones, a las señales que él nos envía para tratar de entender lo que pasa, desde su perspectiva, en el momento presente y su respuesta. En ese sentido, invitamos a los padres a reflexionar con nosotros.

Françoise Dolto deseaba “hacer comunicar padres e hijos, mucho antes de que aparezca un síntoma definido” (Dolto, 1987). La Maison buissonnière se inscribe en esta perspectiva de prevención primaria.

Éste dialogo con el niño, que incluye al adulto presente, tiene por propósito evitar o clarificar los malentendidos entre padres e hijos. La función preventiva de La Maison buissonnière consiste en avistar las señales, que no son todavía sintomáticas, señales-llamada que provienen del niño. Sin embargo, nuestra escucha es la misma cuando los niños que nos visitan ya presentan alguna problemática. En estos casos, a pesar de que no seamos un lugar que ofrece cuidados o terapia, la atención que ponemos en el sentido de que el niño intenta comunicarse, tiene en sí mismo efectos terapéuticos.