En La Maison buissonnière establecemos las reglas de funcionamiento que constituyen los límites que todos deben respetar por igual. El equipo que acoge es guardián de estas reglas, apoya a los padres en su labor y ofrece su disponibilidad en toda discusión. Sin embargo, acoger a los padres no se traduce en querer cambiarlos o instruirlos.

Por supuesto que el encuadre que ofrecemos, nuestra actitud, nuestra interacción con los niños, tienen un impacto tanto en las madres como en los padres u otros acompañantes, pero en ningún momento se trata aquí de servir de modelo para modificar un comportamiento. Se trata de ofrecer a los padres las condiciones de acogimiento y de apoyo que les permita responder a las necesidades del niño de ser contenido y acompañado. Todo esto puede tener efectos educativos, pero no somos educadores.